El crecimiento de las estaciones de servicio de carburantes de bajo coste en España ha generado dudas entre los conductores sobre la calidad del combustible y su posible impacto en los motores. Por eso, diferentes expertos y organizaciones del sector han analizado esta cuestión para aportar información clara y objetiva.
Los especialistas coinciden en que las gasolinas low cost no dañan el motor, siempre que cumplan con las especificaciones legales vigentes. La principal diferencia está en los aditivos que se añaden al combustible, los cuales pueden mejorar el rendimiento y ayudar a conservar el motor, pero no afectan la calidad básica del producto. Carles Fité, investigador de la Universidad de Barcelona, señala que la gasolina de bajo coste y la convencional provienen de los mismos puntos de suministro y cumplen con una calidad mínima garantizada.
Desde AESAE, la Asociación Española de Servicios Avanzados a Empresas, que agrupa a muchas estaciones automáticas y low cost, recuerdan que el combustible base es el mismo para todas las compañías. La diferencia está en el “envoltorio” y en los aditivos añadidos, no en la calidad esencial del carburante.
Además, las organizaciones del sector insisten en que el combustible debe cumplir con la normativa vigente. En ocasiones, se han detectado prácticas ilegales que pueden afectar la calidad del producto, pero siempre que se respeten las leyes, el combustible low cost es tan seguro para el motor como cualquier otro.
Por eso, los usuarios pueden confiar en las estaciones automáticas o low cost para repostar sin preocuparse por daños al motor. El sector y asociaciones como AESAE trabajan para garantizar la calidad y seguridad de los carburantes que se comercializan, protegiendo así el buen funcionamiento de los vehículos.

